jueves, 21 de abril de 2011

MONT BLANC

Por Javier (L.B.)

http://www.limboblanco.com/


Aprovechando la aclimatización que habíamos adquirido durante nuestra travesía de 4 días por el Monte Rosa, y que los pronósticos anunciaban al menos dos días más de buen tiempo, nos dirigimos a Chamonix con idea de hacer la ascensión al Mont Blanc (4807 m).

Tras pasar la noche en un albergue de Les Houches, tomamos el teleférico de la l’Aiguille du Midi hasta la estación intermedia, en el Plan de l’Aiguille, a 2300 metros.

Desde allí, siguiendo un recorrido glaciar bastante llano y que en su parte intermedia se suele encontrar bastante fracturado, se alcanza tras unas tres horas de foqueo, el refugio de Grands Mullets, situado a 3057 metros de altura.  



El refugio, rodeado de glaciares, se encuentra colgado sobre un promontorio rocoso al que se accede mediante una trepada con la ayuda de un cable metálico.


La jornada siguiente, con casi 1800 metros de desnivel hasta el Mont Blanc, es larga, así que conviene madrugar. De hecho, el desayuno se sirve en el refugio a la una y media de la madrugada.

Salimos del refugio con los frontales, en dirección a la denominada “Vía Real” que, tras algunos accidentes por desprendimientos de Seracs en la vía tradicional (a través del Grand Plateau), se ha impuesto como la vía más segura para ascender en invierno y primavera.

Esta vía sigue la Arista Norte del Dome de Gouter, y se realiza durante gran parte de su recorrido a pie, con los esquís en la mochila, debido a su inclinación. No obstante, resulta muy bella si las condiciones de nieve acompañan:


Tras esta primera parte que hicimos completamente de noche, calzamos de nuevo los esquís, y foqueando, con las primeras luces, alcanzamos la cabaña Wallot, donde dejamos los esquís para hacer la última parte a pie.

La parte final recorre una sucesión de pendientes y aristas que, debido al buen estado de la nieve, realizamos con relativa comodidad. 






Gracias a la aclimatización de los días previos en el Monte Rosa, llegamos hasta allí bastante enteros a pesar del desnivel recorrido, lo que nos permitió disfrutar de las espectaculares vistas que tenemos en todas las direcciones.



Y así alcanzamos la cima del Mont Blanc, el techo de Europa Occidental. Tuvimos mucha suerte con el tiempo, no es fácil poder disfrutar de 6 días seguidos de tiempo perfecto en estos macizos. Aún así, hacía frío, así que no perdimos demasiado tiempo en la cima. Comimos un poco, nos hicimos algunas fotos y emprendimos el descenso hasta el lugar en el que habíamos dejado los esquís.



Nos los calzamos y empezamos a esquiar. La bajada la hicimos por la vía tradicional a través del Petit y el Grand Plateau. Hacía muchos días que no nevaba, así que estaba todo bastante trillado. Había que prestar mucha atención a las grietas, por lo que convenía no salirse de la traza más frecuentada, y no entretenerse en las zonas expuestas a la caída de Seracs.



Así llegamos al refugio, que pasamos de largo, continuando nuestro descenso hasta el Plan de l’Aiguille, donde tomamos el teleférico hasta Chamonix.

En Chamonix, después de 6 días de actividad, tocaba descansar, disfrutar del buen tiempo y recordar, tomándonos una buena Fondue acompañada de abundante cerveza, lo que habíamos tenido la fortuna de vivir los días anteriores.


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